¿Ya ahora, como seguimos? Argentina, con calculadora y dos destinos: Buenos Aires o Kazán

El triunfo de Nigeria sobre Islandia por 2 a 0, en Volgogrado, mantiene viva la chance de Argentina para seguir en el Mundial de Rusia 2018, de cara al último partido del Grupo D en San Petersburgo, el próximo martes a las 15:00.

 

La distancia que hay entre Moscú y Kazán es de 815 kilómetros, mientras que de la capital moscovita a Buenos Aires hay 13.467 kilómetros, y esos son los sendos destinos que aparecen en el horizonte de la Selección argentina: ahora los boletos para cualquiera de ellos los venden en una ventanilla que depende casi exclusivamente de los dirigidos por Jorge Sampaoli.

 

Es que el triunfo de Nigeria sobre Islandia por 2 a 0, en Volgogrado, mantiene viva la chance de Argentina para seguir en el Mundial de Rusia 2018, de cara al último partido del Grupo D en San Petersburgo, el próximo martes a las 15:00 (hora argentina).

Ahí la albiceleste deberá vencer a los africanos para conseguir el pasaje a los octavos de final y ahí el destino será Kazán, una ciudad ubicada a orillas del río Volga.

 

El partido ante Nigeria, que tiene tres puntos, es el martes en el estadio Krestovski de San Petersburgo, con capacidad para 70.000 espectadores.

 

 

No obstante, lo que suceda con Croacia e Islandia -a la misma hora en Rostov Del Don- también podrá marcar la suerte de Argentina, ya que si los isleños le ganan a los balcánicos habrá que tomar la calculadora para saber qué sucede de ahí en más.

 

Luego del tremendo golpazo 3 a 0 propinado por Croacia a los hombres de Jorge Sampaoli, Argentina se llenó aún más de dudas a un plantel que tampoco nadaba en la abundancia de la confianza.

Los desacoples, las faltas de distancia y coordinación y los errores garrafales -el principal el de Wilfredo Caballero en el gol de Ante Rebic- fueron casi el denominador común de un equipo inconexo y sin trabajo. No porque se critica por criticar, sino porque eso es el reflejo de lo que se ve en la cancha.

Ahora Sampaoli deberá diagramar una estrategia que rompa estructuras, pero tampoco le queda demasiado margen para eso, porque sabe que cualquier cosa que haga estará surcada por la duda e inseguridad.

 

La renovación de nombres puede empezar en el mismísimo Mundial de Rusia, al que se llegó sin un equipo definido y en donde todas las estratagemas cayeron en saco roto.

 

El camino bifurcado encuentra dos destinos y horizontes bien definidos y completamente diferentes. Kazán o Buenos Aires, entre ellos hay más de 14.000 km de distancia y la suerte de Argentina en uno de sus puños.

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