El Rojo sumó sus primeros tres puntos en la Copa Libertadores

Independiente se impuso por 1 a 0 al conjunto colombiano, en Avellaneda, y de esta manera sumó sus primeros tres puntos en el Grupo 7 de la Copa Libertadores, recuperándose del traspié sufrido en el debut como visitante frente al modesto Deportivo Lara, en Venezuela.

 

El “rojo” volvió por sus fueros futbolísticos en el primer tiempo, cuando dominó el partido territorial y psicológicamente, creó las mejores situaciones como para convertir y acumuló los méritos necesarios como para acceder a la ventaja.

En esos 45 minutos iniciales volvió a aparecer el “Independiente de Ariel Holan”, con un fútbol agresivo que partía de una posesión constante no exenta de verticalidad, que abría surcos en la defensa de los colombianos, especialmente y peligrosamente por el medio.

Le faltaba contundencia a Independiente, casi como si fuera una enfermedad que se va y vuelve, muchas veces en los partidos más inapropiados, pero cuando promediaba el primer tiempo apareció Martín Benítez para ponerle el moño a una buena gestación colectiva y una hasta ese momento destacada gestión personal, y con un derechazo bajo desde la medialuna puso el merecido 1 a 0.

Y no se quedó en eso el conjunto de Avellaneda, sino que continuó ejerciendo su dominio con autoridad y sin levantar el pie del acelerador, tratando de rematar la faena ya en esa primera etapa.

Sin embargo la medicina que había traído Benítez perdió su efecto con el final de la primera mitad y con su salida del equipo por prevención, tras una molestia en el muslo derecho, y el “rojo” se quedó sin frescura en ataque, porque con Maximiliano Meza solo no alcanzaba y el reemplazante Jonathan Menéndez ya no es el de los primeros partidos.

Por contrapartida creció Millonarios, que creció con las variantes tras los ingresos de Santiago Montoya y el paraguayo Roberto Ovelar, este último un delantero de buena campaña la temporada anterior en Junior, de Barranquilla, que debió irse de ese club después de un confuso episodio del que participaron su esposa y el ex River y Racing Teófilo Gutiérrez.

Entonces Independiente empezó a padecer porque la proximidad del juego de los colombianos se desarrollaba muy cerca de su área, mientras que la visita a la de enfrente era cada vez más esporádica.

Pero fue entonces cuando las parte menos lucida de este equipo de Holan apareció en plenitud, cuando su equipo más la necesitaba: la defensa.

Con Juan Sánchez Miño desdoblándose por izquierda y Fabricio Bustos por derecha, en ese orden de méritos, la seguridad de los jóvenes Nicolás Figal y Alan Franco fue clave, bien respaldados como de costumbre por el arquero Martín Campaña.

Y con eso le terminó bastando al “rojo” para sumar tres puntos imprescindibles, ya que en el primer juego del grupo los colombianos empataron sin goles en Bogotá frente al brasileño Corinthians y anoche los brasileños batieron 2 a 0 como locales a Deportivo Lara, lo que puso a Independiente ante la obligación de una victoria para mantenerse a tiro de clasificación.

De esta manera los hinchas “rojos” que homenajearon antes del encuentro al “Negro” Rubén Galván, gloria del mediocampo de Independiente de los 70, fallecido ayer a los 65 años, terminaron festejando luego de aguantar la respiración hasta el minuto final por la presión del conjunto visitante.

Hacía 39 años que no se enfrentaban en Avellaneda estos equipos por la Copa Libertadores, la última el 13 de abril de 1979 cuando Independiente ganó 4 a 1. Con anterioridad se habían enfrentado en tres oportunidades, todas con éxito de los ‘Rojos’: 1964, 5-1 (la mayor goleada que Millonarios recibió por torneos internacionales); 1968, 3-1 y 1972, 2-0.

Por su parte los numerosos hinchas de Millonarios que llegaron hasta Avellaneda ataviados de azul respaldaron con cánticos a su entrenador, Miguel Ángel Russo, el argentino que se está recuperando de una afección cancerígena y fue reemplazado por su colega, ayudante de campo y amigo, Hugo Gottardi.

Y después, pese a la derrota, se “devoraron” literalmente los “choripanes” de todos los puestos callejeros que circundaban el Libertadores de América, confraternizando con los hinchas de Independiente, en un gesto de cordialidad no muy común en enfrentamientos de Copa Libertadores.

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